¿Quién me cambió el camino que yace bajo mis pies?
¿Qué me trajo a este lado del mundo?
Ya no conozco la calle, ni los caminos que la rodean.
No sé quién la habita, si tiene futuro, o es una calle ciega.

De pronto mis dudas se transforman en un nudo en el estómago,
que poco a poco reclama mis fuerzas.
Sin dejar de exigirme
lo que el camino, y yo misma, me he exigido.

Comienzo a preguntarme si esta tierra prohibida,
promete algún destino sincero
o sólo se trata
de un montón de palabras huecas.


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